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lunes, 23 de septiembre de 2013

EL BUENO, EL FEO Y LA MALA


[Nuevo artículo en Publicoscopia]



8:09 AM. 23 de septiembre de 2013.  Reunión del equipo de imagen y redacción del sr. Presidente del Gobierno de España.


[El asesor B, apurando su café bien cargado, hojea a la vez el ABC y La Razón. En una esquina el asesor C le enseña a la asesora D la pantalla del móvil ]


Asesor A:   Venga, sentémonos. El MaRaJá  [apelativo cariñoso con el que se refieren al Presidente del Gobierno, sr. Rajoy] nos ha encargado un informe urgente sobre dos viejos rivales suyos. El Descafeinado [apodo con el que denominan a Gallardón] y la EsPeñaza Aguirre [sobrenombre en el cual el equipo se ha esmerado menos] se están moviendo mucho últimamente, y eso huele a chamusquina.


Asesor C: ¿El Descafeinado no había entrado en el redil cuando lo nombraron ministro?


Asesor B: Es muy sibilino. No se puede uno fiar de quien era siempre alabado por las izquierdas.


Asesor A: Según cuenta Moragas, el MaRaJá no ve con buenos ojos que los dos aparezcan tanto, eclipsándolo a él porque su ya conocida paciencia, frente a esos dos, parece indecisión. El Descafeinado no para en su ansia de reformas legislativas. Empezó con lo del aborto y ahora sigue con el Código Penal.




Asesora D: Él, desde que empezó en la política, nunca negó sus ambiciones. Todos sabemos que quiere llegar a lo más alto. Esa altura está fijada en su mente en la Presidencia del Gobierno.


Asesor C: La EsPeñaza es más lista. Nunca dijo nada pero se ve a la legua.


Asesor A: Hace un año se retiró de la política dejando de ser presidenta de la Comunidad. Sin embargo, también dijo que lo dejaba todo por cuestiones familiares, e insinuó que iba a renunciar también a la presidencia regional del PP, y al final, nada de nada.


Asesor C: Está muy claro. Si no quería estar en la política para dedicarse a su familia, tenía que haber dejado la presidencia del PP de Madrid. Lógicamente, manteniéndose en ese puesto, sigue como baronesa del partido, y sus opiniones serán valoradas.


Asesora D: Tal vez no quiso marcharse del todo, porque si se va, el puesto se lo quita seguro el Descafeinado, que siempre ha ido detrás de todos sus cargos. Si me permitís, me gustaría dar un dato importante. El Descafeinado sabe que si opta a la presidencia del Gobierno de España, debe ganar adeptos donde no los tiene. Él, precisamente del PP, siempre ha estado bien valorado por los votantes de izquierdas. Por tanto, ahora necesita hacerse querer por los más conservadores del PP. Por eso la reforma de la ley del aborto y esa reforma del Código Penal tan dura.


Asesor C: [Con la mirada en su ipad] Sí, pero es Derecho Penal de Pitonisa. En la página 78 habla de la expulsión de delincuentes extranjeros, y pone como condición… Leo literalmente: que “exista un pronóstico de comportamiento futuro que revele la probabilidad de comisión de delitos”. Vamos, para videntes como Rappel.


Asesor A: Y no nos olvidemos de la cuasi cadena perpetua. Que llaman prisión permanente revisable. Alguien cumple la pena, por ejemplo Bárcenas, y depende de una comisión el que siga en la cárcel.


Asesora D: ¿Y por qué no prueban algunos la votación permanente revisable? A ver cuántos duran en sus sillones oficiales.
Ahora que lo pienso, he mencionado el viraje del Descafeinado a la extrema derecha, y lo cierto es que la EsPeñaza también ha usado la misma táctica.


Asesor B: Siempre ha sido la Dama de Hierro española. Lo último, fue alinearse con Aznar en la bajada de impuestos.


Asesora D: Lo penúltimo, porque hace unos días dio un discurso sobre su visión de Cataluña, que fue un golpe bajo al MaRaJá.


Asesor A: “España necesita ser catalanizada”. Mientras el MaRaJá calla o hace reuniones secretas, ella pronuncia palabras nunca escuchadas en la derecha.


Asesora D: Ahí es donde quiero llegar. Quiere un perfil más suave, más conciliador. Su viraje es falsamente hacia la izquierda. Casi se me cae una lágrima cuando habla de su abuela apellidada Borrell.


Asesor C: [habla con la mirada fija en su ipad] Yo sí que soy de lágrima fácil. En la página 9 del discurso menciona “la sangre catalana que corre por mis venas”.


Asesor A: Solo le faltó recitar el famoso poema de su tío Jaime Gil de Biedma, Apología y Petición [http://www.fronterad.com/img/nro15/gildebiedma.pdf], dedicada al mal gobierno de España. Un buen palo para el MaRaJá.


Asesor C: [parece que hablan sus cabellos] El Descafeinado también le hace una zancadilla al MaRaJá. En su Anteproyecto de Código Penal (página 20) pone un ejemplo de delito de administración desleal: “la creación de cajas negras de fondos que se mantienen fuera del control y conocimiento…”. ¿No os recuerda a la cantinela de la contabilidad B?


Asesora D: Ja, ja, lo tuvieron que votar en el Consejo de Ministros. Como las 40 Medidas contra la corrupción. [Con media sonrisa] Las 40 medidas para los 40 ladrones de Alí Babá.


Asesor A: Bueno, terminamos. Tú y tú os encargaréis [señalando a los asesores C y D] de la parte del informe sobre la EsPeñaza. El asesor B y yo nos quedamos con la parte del Descafeinado. Se cierra la reunión [en tono chistoso, mientras levanta los brazos], ciérrate Sésamo.



domingo, 8 de septiembre de 2013

RAJOY Y EL PLAN GIBRALUÑA


[Nuevo artículo en Publicoscopia]


9:08 AM. Palacio de la Moncloa. Reunión del equipo de imagen y redacción del sr. Presidente del Gobierno de España.


[Tras los consabidos saludos e interrogatorios postvacacionales de lugar, fecha y  meteorología, todos permanecen sentados, salvo el asesor jefe, que después de una larga pausa, brazos en jarra y mirada absorta a las carpetas bicolores, abre la boca]


Asesor A: Estamos en el filo de la navaja. Tenemos dos problemas que nos aprietan por los flancos. Es como si estuviésemos apretados entre dos muros que quieren unirse, y nosotros, como no hagamos algo, acabaremos aplastados. Por una parte, por agosto se nos viene encima Gibraltar.


Asesor B: Lo inoculamos contra la bacteria Bárcenas y ahora ataca nuestras defensas.


Asesor A: Así es. Y por septiembre amenaza ahora la Diada y el independentismo catalán.


Asesor B: Hay que buscar soluciones para el MaRaJá [apelativo cariñoso con el que se refieren al Presidente del Gobierno, sr. Rajoy].


Asesor A: Así es -responde con una mirada que le clava al asesor B con la s silbante como de una flecha.


[Los asesores B, C y D agachan la cabeza como los alumnos que rehuyen la pregunta difícil, la asesora D escribe en su bloc floreado con una caligrafía redondeada “Gibraltar” y “Cataluña”]


Asesor A: Sin arena ni rocas, se ha parado el proyecto de Picardo de ampliación de la costa… a costa, valga la rebuznancia, de nuestras aguas.


Asesor C: Podemos negociar con ellos, con el Reino Unido por supuesto. No construiréis a lo largo pero sí a lo alto. No nos oponemos a cientos de rascacielos.


Asesor B: ¿Y si se les parece poco?


Asesor C: Hacemos la oferta más jugosa. Añadiremos trabajadores españoles que lo harán por poco sueldo o ninguno. Cuadrillas especializadas en altura.


Asesora D: [deja de mirar las palabras casi juntas del papel] ¿Y si le enviamos expertos en altura y ahorrándose incluso el coste de andamios? Una idea loca. Mandamos al Peñón a los castellers.
[ojos achinados por la incredulidad]
Dos pájaros de un tiro. Gibraltar tendría coste cero en mano de obra para la construcción, y tendríamos lejos de Cataluña a las peñas de castellers, que todos sabemos que son cantera de nacionalistas.


                                                         Cortesía de lavozlibre.com
                                       
Asesor A: Me gusta. Si unimos los dos problemas, basta con una sola solución.


Asesor B: Picardo puede decir no a todo.


Asesor A: Si no se conforma, peor para él. Como no le quedan roca ni arena, tendrá que poner a miles de voluntarios caganers para crear residuos que asienten tierra firme. Por cierto, muy fértil, por aquello del abono.
 [Risas que se interrumpen rápido por la apostilla del asesor más joven del equipo]


Asesor C: Podríamos llamarlo Plan Gibraluña.
          [Todos cabecean arriba y abajo]

Asesor B: ¿Qué hacemos con MásXMenos? [apodo con el que el equipo denomina al President de la Generalitat sr. Mas].


Asesor C: Las rocas y la arena que no dejamos entrar en Gibraltar, todo lo mandamos a Cataluña.


Asesor B:¿Para qué?


Asesor C: Le inflamos el ego. Artur, ¿quieres una gran Cataluña? Toma, tierra para que te expandas, comiéndole terreno al mar.


Asesor A: Brillante. Justo lo que quieren hacer los gibraltareños.


Asesora D: Se puede mejorar la oferta [se dirige a la pizarra y dibuja]. Si Cataluña se expande hacia delante, no habría tanto beneficio económico porque no aumentaría mucho los kilómetros de costa urbanizable, si acaso en los laterales, muy poco. Si hay más playas, hay más hoteles, más dinero. Propongo que se expandan [dibuja el bocadillo de un personaje de cómic] en forma de península. Unido por un hilo a la vieja Cataluña. Todo lo demás sería nueva costa para una nueva burbuja inmobiliaria.


Asesor A: Una especie de apendicitis que le sale a España.


Asesor B: Es un escroto. Hasta los huevos me tienen.


[Risotada de los tres miembros masculinos del equipo, que por muy poco se caen de la silla]


Asesora D: [cara de resignación] Podríamos hablar también de una teta de silicona.


Asesor A: Perdónanos. Tres hombres son multitud. Ya sabes las veces que se muerde uno la lengua. Hemos terminado por hoy.



miércoles, 31 de julio de 2013

LOS ASESORES TAQUICÁRDICOS DE RAJOY

[Nuevo artículo-sainete en Publicoscopia]


11:06 AM. 31 de julio de 2013. Palacio de la Moncloa. Últimos coletazos de la reunión matutina del equipo de imagen y redacción del sr. Presidente del Gobierno de España.

[Entra la  asesora D, quien había permanecido casi media hora fuera en el pasillo atendiendo una llamada personal]

Asesora D: Siento haber tardado tanto. Mi hermana y mi cuñado me invitan a pasarme por su chalet en agosto. Además, me pasaron con mi sobrinita, que ya con ocho años habla por los codos.

Asesor B: Hay que espabilar. El director Jorge Moragas hace dos semanas sufrió un percance jugando al fútbol y se fracturó la muñeca, con lo cual la mano derecha del MaRaJá  [apelativo cariñoso con el que se refieren al Presidente del Gobierno, sr. Rajoy]  no puede escribir el discurso.

Asesor A: [Se dirige a la asesora D] Nada que perdonar. Siéntate. Como sabes, el plan era clarísimo: dedicar la mañana a elaborar individualmente un boceto de discurso del MaRaJá para la comparecencia ante el Congreso. Luego, por la tarde, puliremos y unificaremos las diferentes ideas en una sola. Te has perdido casi por completo la lectura que ha hecho Asesor C, pero no perdamos el tiempo. Si pudieras leer lo que has escrito...



Asesora D: Bueno, la interrupción no me ha ayudado...

Asesor A: Ponte de pie. Así se te oye mejor.

Asesora D: No he tenido mucho tiempo por la llamada. La verdad es que son notas deslavazadas. No me ha dado tiempo de ordenarlas.

Asesor A: Tranquila, estamos entre colegas.

Asesora D: Leo:
“Comparezco ante esta Cámara para solicitar la confianza de la misma”.
[pausa larga, seguida por un silencio venerante en la habitación]
“Estas fueron las primeras palabras de mi discurso de investidura como presidente del Gobierno, y las repito hoy para dejar claro que el 19 de diciembre de 2011 obtuve esa confianza del Congreso de los Diputados. No tengo, pues, que demostrar nada ante la bancada de la oposición”.

           [Aplauso irrefrenable del asesor C, mientras que el resto asiente con la cabeza]

Asesora D: Gracias. Con esta introducción he pretendido subir la moral de los ultras del Grupo Popular. Pero hay que contentar a todos, también a los más críticos dentro del PP. Sigo leyendo:  
“Di mi total apoyo, cuando alcancé el liderazgo de mi partido, a aquellos que ya se encontraban trabajando para y por el partido, incluido el entonces tesorero”.
[La asesora D sigue leyendo sin saber quién es el que la ha animado con un “Muy bien”]

“El señor Egabrense era un dandi mitómano de los Mercedes y las corbatas Gucci, pero mire para otro lado. Confundí mitos de la política con realidades de la política; los tiempos dorados del ex presidente sr. Aznar me obnubilaron y pensé que podríamos repetirlos guiado por las manos de expertos de aquella época, como el señor Egabrense.
“Cuando comenzó a desmadrarse, le di mi toque de atención característico: “un poquito de por favor”, le advertí. Ni caso; siguió igual que siempre. Perdí mi tolerancia hacia sus tejemanejes cuando me enteré de las cuentas en Suiza, y dejé de enviarle mensajes por el móvil. Al libre mercado de la prensa vendí mi tocino (por no llamarlo chorizo) y se lo llevó Pedro Jota, porque yo no quise ceder a ningún chantaje. Me redimí torpemente porque le puse todo el asunto en bandeja a los partidos de la oposición.
[La asesora D deja encima de la mesa uno de los folios y continúa]

“No es baladí mi tope salarial, pero yo no vine a la política a enriquecerme; eso sí, todos tenemos caprichos: yo envidiaba los trajes de Camps y las gafas que usaba Steve Jobs.
Un titirimundi, mi tolerante abuelo decía que era el mundo de la política. Un cajón donde los títeres pegan saltos porque arriba hay unos, los grandes empresarios, que mueven los hilos.
¿Que yo no hago nada? ¿Que no mando nada? ¿Que no doy la cara? Gandhi, mi tótem de la política del siglo pasado, es el apóstol de una gran idea: la  no-acción, la resistencia pasiva. Yo soy un discípulo suyo. Él consiguió la independencia de su país del Reino Unido; yo modestamente pretendo lo mismo respecto de la invasora Merkel”.
[La asesora D pasa nerviosamente los folios, parece que ha perdido el hilo]

Asesor B:  [con lágrimas en los ojos] Ha sido soberbio.

Asesora D: Mi intención ha sido que el MaRaJá pronuncie un discurso que contente a todos los españoles.

Asesor A: ¿Esto va a hacer felices al rojerío, a los sociatas?

Asesora D: Ellos desean que el MaRaJá diga en voz alta: “Dimito”. Y yo lo he colado en las líneas anteriores para que lo diga hasta diez veces.