Mostrando entradas con la etiqueta soraya sáenz de santamaría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soraya sáenz de santamaría. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de febrero de 2014

EL WHATEQUE DE VALLADOLID












































































[Nuevo artículo en Publicoscopia]



08:41 AM. 4 de febrero de 2014. Palacio de la Moncloa. Reunión del equipo de imagen y redacción del sr. Presidente del Gobierno de España.

[Todos se arremolinan alrededor de la asesora D]

Asesor A: No permitiré que eso vuelva a pasar. Eres una profesional, no estás para chica de los recados.

Asesora D: No pasa nada, me lo tomé con buen humor. Estábamos en Valladolid con los ánimos por las nubes.

Asesor A: Sí, pero por muchas ganas que el MaRaJá  [apelativo cariñoso con el que se refieren al Presidente del Gobierno, señor Rajoy] tuviera de fiesta, no te tenía que haber utilizado de camarera.

Asesora D: En serio que no pasa nada. Me lo pasé muy bien, salvo el fin de fiesta. Vi en la intimidad al presi y los ministros. Se montó deprisa y corriendo ese guateque el domingo por la noche. Se improvisó en la discoteca del hotel para el círculo cerrado del Consejo de Ministros, y yo tuve la suerte de  vivirlo dentro, aunque fuese como camarera. Mirad, así lo viví y se lo wasapeé al asesor C:

























 
 
 



  
   

                                                           

                                                           

                                                           




                                                       

                                                       

                                                       

                                                       

                                                     

                                                     










jueves, 9 de enero de 2014

DÍA DE REYES EN CASA DE LOS RAJOY

[Nuevo artículo en Publicoscopia]


11:33 PM. 10 de enero de 2014. Palacio de la Moncloa. Reunión del equipo de imagen y redacción del sr. Presidente del Gobierno de España.


[La tormenta de ideas o braimstorm no da sus frutos en el equipo, cuya inspiración se halla totalmente bloqueada]


Asesor A:  Lo entiendo. Estáis muy nerviosos con todo lo que ha pasado con la filtración del jefe de comunicación del Ministro de Interior.


Asesor B: Es que los errores se pagan.


Asesor A: Pero tenéis que quitaros la presión de encima. El MaRaJá [apelativo cariñoso con el que se refieren al Presidente del Gobierno, sr. Rajoy] no es tan duro con los fallos, lo sabéis…


Asesor C: (con la cabeza gacha) Si os soy sincero, estoy nervioso por lo que viví el pasado lunes aquí.


Asesora D: No es posible, si el lunes era el día de Reyes, festivo para todos.


Asesor C: ¿No me conoces? Soy un poco despistado…


Asesor B: Un mucho (palmada fuerte en la espalda).


Asesor C: Me presenté en la Moncloa el lunes por la mañana, y los de seguridad me lo advirtieron. Se echaron unas risas a mi costa, pero al final me vieron la cara y me invitaron a la sala de control de cámaras para tomar un café.


Asesor B: Es territorio vedado a los bulldogs (denominación suave referente al personal de escolta y seguridad de la Presidencia).


Asesor C: Me ofrecieron un asiento, y ante mí toda una pared de pantallas cubriendo todos los rincones del palacio. Jaime me señaló con el dedo una pequeña del lado inferior… No os lo vais a creer.


Asesora D: Venga, cuenta (agarrándolo del antebrazo).


Asesor C: En esa pantalla era testigo de la escena de Reyes de la familia Rajoy. Jaime me pasó unos auriculares y lo enchufé a la pantallita. Me quedé ojiplático. Nunca había visto al MaRaJá soltando pullas sobre sus compañeros, y su mujer tampoco se quedaba corta.
    La escena era alrededor de un árbol de Navidad, a punto de abrir los regalos sus niños, Marianito y Juan. El mayor, Marianito, se quejaba porque no veía su reloj de marca.


- ¿Por qué no me han traído el reloj, papá?
- Calla, niño, que lo querías suizo, y yo de allí no traigo nada por si las moscas. Abre aquélla, que ahí está la camiseta.
- Pero, papá, esta es una camiseta del Atleti. Yo la quería del Newcastle.
- Hijo, sé lo mucho que te gusta la liga inglesa, pero me daba yuyu tocar una camiseta que con esas rayas blancas y negras parecen la de un presidiario.


                   Cortesía de carlos-fuente-blogspot.com


    Ahí intervino su mujer Viri para pedirle al mayor que ayudara a su hermano a mover unas cajas grandes. Juan, más revoltoso, destrozaba las cajas, parecía empeñado en romper los envoltorios antes que ver el interior. Sacó por fin el primer juguete: era la muñeca Peppa Pig.
Al verla, Viri le dijo a su marido: “¿No te recuerda a la vicepresidenta? Ya sabes que las malas lenguas de Internet siempre le ven el parecido con la cerdita Peggy”. Rajoy le dijo: “Más parecido a (apuntó con el dedo) esos muñecos Minions le veo con relación a Wert, con esa calva y piel amarillenta”.
    El pequeño Juan saltaba loco de alegría. Había descubierto el fuerte de Playmobil, y Viri no pudo resistir otra maledicencia: Sería el regalo perfecto para tu ministro de Defensa, cuando era joven él conoció las flechas como único armamento.
    Las risas del MaRaJá las ahogaba con la mano en la boca pero mascullaba “Matusalem, je, je, Matusalem”. Mientras, Marianito le abría muy despacio a su hermano un estuche: “Aquí tienes, Juan, la consulta médica de Nenuco”. Viri, con lengua viperina, le dio un codazo a su marido y dijo: “Como Gallardón vea el instrumental, manda la muñeca a Londres”. Pero el MaRaJá no le contestó porque Marianito le tiraba de la manga del batín.


- ¿Qué te pasa, hijo?
- No me habéis traído nada de lo que pedí (se puso de cuclillas y empezó a romper los bordes del papel de regalo).
- Aquí están las Tortugas Ninja.
- Ya soy muy mayor para eso.
- (sin escuchar la respuesta de su hijo) Esta va con espada samurai, aquella con luchacos, y esa con concertina, pero no hace naaada de daaaaño.
- A Juan los Reyes Magos le han traído todo, hasta el Diario Secreto de Violetta.
- ¿Qué tiene de especial el juego? -preguntó el MaRaJá con mirada estrábica.
- Pues tiene un código secreto y escribes todos tus secretos con tinta invisible.
- (rascándose la barba) A mi tesorero no le vendría mal uno de esos.
- (volviendo a tirarle de la manga) Papá, ¿seguro que le has dado las cartas a Sus Majestades? (y el hijo metió la mano en el bolsillo del batín y sacó unos sobres).
- Quita, niño (dándole un manotazo). Hay cosas que no se pueden demostrar.


[El asesor C se pasa la mano por los labios y bebe un poco de agua]

    Jaime me regañó porque no podía seguir más tiempo allí. Así que salí de allí desconcertado, viendo cómo el MaRaJa se leía las instrucciones del Diario Secreto de Violetta.



viernes, 8 de noviembre de 2013

ERASMUS POCUS Y...

[Nuevo artículo en Publicoscopia]


08:07 AM. 8 de noviembre. Palacio de la Moncloa. Reunión del equipo de imagen y redacción del sr. Presidente del Gobierno de España.


[El asesor B le enseña al asesor A el interior del periódico]


Asesor B: Mira, ahí los tienes. Esto es la involución. Otra vez los dinosaurios: Felipe González y Aznar presentando sus libros.


Asesor A: Vaya gracia que le hará al MaRaJá [apelativo cariñoso con el que se refieren al Presidente del Gobierno, sr. Rajoy].


Asesora D: (apareciendo sorpresivamente por encima de sus cabezas) El MaRaJá, si ha hecho lo mismo que yo esta mañana, estará como un flan.


Asesor B: ¿Y eso?


Asesor B: El doodle de Google se lo han dedicado al test de Rorschach. Cada vez que probaba con una imagen, la mancha me parecía el felpudo de Aznar, y alrededor esos ojillos diabólicos bajo las cejas a lo moustache.


[Un frío les recorre al unísono por el cuerpo a los tres]


Asesor C: ¿Qué pasa? (dice de repente detrás de la asesora D, que se sobresalta)


Asesor A: Tenéis que tener cuidado con lo que decís. No vaya a ser que llegue a oídos de los de arriba. El MaRaJá está muy susceptible estos días.


Asesora D: Pobrecito…


Asesor A: El jefe Moragas me cuenta que el MaRaJá ha sido víctima de la única ley que se cumple en España, la Ley de Murphy.


Asesor B: ¿Cómo ha sido?


Asesor A: La noche del lunes, el MaRaJá se repantingó en el sofá y se puso a las 10:30 una película de pay-per-view. Cuando quedaban veinte minutos, con las campanadas de medianoche...


Asesor C: Un momento (apuntándole con el dedo), no será otra de tus historias terroríficas.


Asesor B: No, calla y escucha… con las campanadas de medianoche se oscureció la pantalla y saltó un mensaje que decía que entraba en vigor un aumento de la tarifa, que debía pagar para ver el resto de la película. ¡A mí nadie me había avisado!, gritó el MaRaJá. Se acostó cabreado y ni las carantoñas de su mujer pudieron hacer nada.
La mañana del martes pasado sonó el despertador y a regañadientes lo apagó de un manotazo. Le sorprendió que su mujer saltara de la cama y miró el reloj: eran las seis de la mañana. ¡Pero si él había puesto la alarma a las 7:00. Su mujer le explicó que ella lo cambió para que le diera tiempo a arreglarse para un acto. ¿Por qué no me avisaste?, le espetó a su esposa.
El MaRaJá salió en su coche oficial en dirección al Congreso, pero a mitad de camino sufrió una avería. Optaron los servicios de seguridad por el primer taxi que por allí pasaba. Se las prometía felices el MaRaJá, pero otro traspiés: cuando estaban a cinco minutos de llegar a las Cortes, el taxista paró y dijo: “empiezo mi descanso, son 20 minutos para comer algo. Si quiere esperar, bien; si no, ya sabe, como San Fernando”. ¡Pero usted no me avisó!, le decía al MaRaJá mientras cerraba de un portazo.
Sudoroso, emulando al ex-seleccionador Camacho, entró deschaquetado en el despacho del PP. Soraya la esperaba de pie… no sé, quizás sentada, con un rictus de malas noticias. El MaRaJá la escuchaba relatar la nueva ocurrencia de Wert, y mientras más oía más rojo (con perdón) se ponía.

                               Cortesía de huffington post


Asesor C: Lógico, lo de cambiar las condiciones de la beca Erasmus, empezado ya el curso, no es justo para nada.


Asesor A: ¿Qué? ¡A quién le importan los erasmus! El MaRaJá no soportaba que no se le hubiera dicho nada. “¡Coño, que soy el Presidente!”, se le oyó decir con tono lastimero. “¡A mí nadie me avisa!”.


Asesora D: Lo cierto es que Wert está cumpliendo muy bien el papel que le asignamos. (se dirige al asesor) ¿Cómo lo llamaste una vez?


Asesor C: El ministro kamikaze.


Asesor B: Ja, ja, ja, este chico tiene unas ocurrencias…


Asesor A: Llevamos casi un año con Wert dando la lata. Quién duda de que lo está haciendo muy bien.


Asesora D: Era el mejor candidato para que todos los dedos apuntaran a un solo ministro. Su soberbia era un caramelo para las izquierdas, pero sus meteduras de pata han hecho el resto. La cuestión es que la opinión pública critique a un ministro y no a todo el Gobierno.


Asesor C: Pero según el plan previsto, le queda poco en la cartera ministerial.


Asesor A: A finales de año o principios de 2014 llega la pequeña remodelación de los ministerios. Mínimo, uno fuera. Lo importante son los tiempos, unos cinco o seis meses antes de las elecciones europeas.


Asesor C: El ministro kamikaze sacrificándose por el bien del partido. Niiiiiiiiiiiiion (onomatopeya acompañada de una mano imitando la caída de un avión).


Asesora D: Pues no habléis mucho de kamikaze, que a propósito del indulto de Gallardón, éste ha quedado de pena.


Asesor C: Gallardón por la Gracia de Dios… Me suena a otros tiempos.


Asesora D: Le han dado un palo. Un ministro de justicia que adopta medidas injustas y arbitrarias.


Asesor A: A ver si en la remodelación ministerial va a ver un dos por uno.


Asesor B: Algo sabrás tú, cabroncete (dándole un puñetazo en el antebrazo al asesor A).


Asesor A: Basta ya, se acabó el recreo (sacando unas carpetas azul marino-Camps).

                              [...]